Mostrando las entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de junio de 2014

¿En realidad nos importa?

En nuestra sociedad existen muchos tipos de personas: las que tienen un buen trabajo, las madres solteras con tres hijos, niños que fueron abandonados y adoptados, enfermos, viejos, recién nacidos, con poca o mucha entrada económica, altos, flacos, pequeños y con problemas de peso.
El tema del que quiero hablarles hoy es el de la pobreza en el mundo. Actualmente en muchos países, generalmente los de tercer mundo, son los que sufren los mayores problemas económicos. ¿Por qué?
Generalmente, siempre decimos es culpa del gobierno. Perfecto, ahora, ¿quién eligió al gobierno? Si, nosotros, los ciudadanos.
Y es verdad, piénsenlo, si ven a una mujer pobre, que apenas tiene ropa y tiene dos niños jugando en la calle y un bebé recién nacido, ¿ustedes se detienen a darle una moneda o a comprarles un pan? La mayoría de las personas no lo hacen.
Pero, si alguien les pregunta a las personas el cómo ven la pobreza en el mundo, la mayoría dice apoyarlos cuando jamás le ha extendido la mano a nadie.
No hablo de todas las personas, porque definitivamente hay excepciones. Por ejemplo, una amiga me contó hace unos días sobre un tío suyo, que siempre que ve a un niño que no tiene recursos, se pone a platicar con él o ella y después les pregunta si les gustaría algo de comer, naturalmente los niños dicen que si y se cumple su petición.
Otro caso similar es el de un Padre, que da vueltas en la Ciudad de México, y si ve a niños pobres, los invita a una plaza a comer lo que mas se les antoje, para así poder ver una sonrisa en sus caras y tener una satisfacción hacia sí mismo.
Para que entiendan a qué quiero llegar, busqué un video, y encontré el más apropiado, está en inglés pero es fácil de entender. Disfrútenlo y comenten.


Les pido una disculpa por la palabra mencionada.                      -Valeria Foresti-



Dependencia Tecnológica. Un error fatal para la humanidad.

Todo lo que sabemos hacer, se está perdiendo. Y no hacemos nada al respecto.

Hoy les voy a contar sobre un trastorno que nos afecta a los humanos día a día, pero que tal vez no nos damos cuenta, es la adicción, que ahora se ha vuelto por desgracia una necesidad del ser humano: la tecnología.
No digo que sea algo malo, pero tampoco digo que es bueno. Al igual que todo, incluso nosotros mismos, la tecnología ha evolucionado y con ella nosotros. Nos ayuda en muchas cosas, hasta para aprender cosas nuevas, pero también ya no es muy confiable, pero lo seguimos usando. Pero, también mata nuestra imaginación y nuestras ideas, nos quita la utilidad de pensar. Lo único que tenemos los humanos a diferencia de los demás animales es que pensamos, y la tecnología, nos está volviendo inútiles cada vez más.
No hablo de que todos seamos unos buenos para nada, pero ¿por qué no mantener la tecnología al ras? A lo que me refiero es: ¿por qué, en lugar de entrar a una página web a buscar información sobre algún tema, por qué no mejor buscamos un libro, así no nos lastimamos los ojos con el brillo de la pantalla, aprendes mucho más vocabulario, mejoras tu lectura, y es más fácil que recuerdes las cosas? Es un ejemplo dentro de millones.
Yo también soy culpable, como lo he dicho antes, ahora también es mía esta necesidad. Pero me encantaría ir a un parque con mis amigos en vez de estar sentada frente a una pantalla ignorando a mis padres quienes están detrás de mi viendo como soy dependiente de una máquina.
Esto no va a cambiar, pero solo les vengo a proponer una cosa: si tienen la oportunidad de dejar su teléfono celular, computadora, videojuegos, televisión o cualquier otro aparato, los invito a que lo hagan. Es preferible que hagan algo que los enriquezca tanto mental como físicamente, a que estén como hipnotizados frente a una pequeña luz.

Hagan algo por ustedes mismos. Y por sus futuros hijos. Y por el mundo. Algún día, va a pasar como en Wall-E. No se burlen de mi, pero es verdad, analicen la película. Son puras personas con sobre peso que no saben caminar, hablan con gente en pantallas y ni siquiera se dan cuenta que están fuera de su planeta, quien les dio la vida.

No lo hagas por mi, ni por el mundo, ni por nadie. Hazlo por ti, el beneficio es tuyo al final.


Apuesto a que los días de muchos de nosotros son así. Piénsenlo.                          -Valeria Foresti-